“Nuestra historia, nuestra familia”

Era el año 1975 cuando nuestros padres Mariano Galindo y Tere Peralta abrieron por primera vez las puertas del Eva, en la Calle La Higuera, en pleno Tubo de Tudela. Por aquél entonces parece ser que ya existía una disputa por ser el pequeño de la casa, aunque mi hermano con su nombre Marianin partía con gran ventaja, le pasaba 4 años a mi hermana Eva, siendo ella finalmente quien daría nombre al bar. En los inicios se llamaba «Futbolines Eva Mogollón» y era un salón recreativo, con refrescos, algún bocata, futbolín, máquina flipper y sinfonola donde sonaban canciones de Abba con la mítica «Chiquitita» o Sandro Giacobbe con su «Jardín Prohibido» una y otra vez. Después llegaron las máquinas de videojuegos. Los chavales se sentían como en casa, filosofía que siempre hemos tratado de mantener»

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A finales de 1976, poco antes de la incorporación de Marianin, el salón se transformó en bar, manteniendo algún videojuego ofreciendo pinchos y tortillas de muchas variedades, destacando nuestro famoso champiñón, tanto en pincho como en ración como en bocata de tortilla de champiñón, tanto fue que dio origen a nuestro primer logo. Entonces el Tubo estaba lleno de bares de pinchos y chiquiteo. Eran otros tiempos destacando anécdotas como las que nos relata Marianin: “Había una ventana a los Camastrones (una peña que había al lado) que pusimos canarios y los niños venían a ver los polluelos cuando nacían». Al tiempo sanidad nos hizo quitarlos. También tuvimos un póster de un travesti de espaldas que también suscitó mucha admiración. El bar estuvo empapelado de series de décimos de lotería en honor a Rafael de Miguel que era administrador de lotería y nos bajaba las series que no tocaban, nos cuenta Eva. Corría el año 1980 cuando nací yo, Maite, convirtiéndome así en la chiquitica de la familia.

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En 1986, a unos 80 metros de nuestro primer local abrimos el Bar Restaurante Eva II. Ampliábamos nuestra oferta gastronómica para que nuestros clientes siguiesen encontrándose como en casa. Servíamos desayunos, almuerzos, menú del día, cazuelicas y también disponíamos de nuestra carta con comida tradicional casera. Durante las fiestas patronales no había respiro, lo que podríamos llamar un «nonstop 24 hours». Los almuerzos se unían con el vermut, este con las comidas, las comidas a su vez con las cenas, dando paso al a marcha nocturna y vuelta a empezar. Durante 4 o 5 años también habilitamos el solar de enfrente montando El Chiringuito. «Bien comido y bien servido quién a Mariano ha conocido» decía el anuncio de la radio por aquel entonces. Desfilaban almuerzos y cenas preparados a la brasa que recargaban la energía de todo el que se acercaba a disfrutar de nuestras fiestas. Ambos bares convivieron abiertos durante 3 años, cerrando el primer sus puertas en 1989.

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Una puerta se cierra y otra se abre, así que en 1995 y con la incorporación profesional de mi hermana Eva, se inicia un nuevo proyecto donde apostamos por el tercero de la saga, Bar Eva III cafetería y bocatería situada en la Calle Miguel Eza o también conocida como «cuesta del Regio» tomando el relevo gastronómico de los anteriores puesto que en 1998 el restaurante pasó a ser únicamente bar de copas. En el año 1999 me uno al proyecto. Mariano, nos deja unos años más tarde a pocos días de jubilarse, dejándonos su energía y sus incansables ganas de seguir haciendo historia. Tere nos ilumina y nos cuida desde casa. En la actualidad además seguimos ofreciendo nuestros servicios en Bar Eva II, abierto únicamente los sábados por la noche y durante las fiestas patronales. Aquí podrás conocer la noche tudelana y disfrutar de una copa.

«Maite Galindo»

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